Alejada de la
Barcelona más turística, la de paseos amplios y calles bañadas por el sol, se
esconde el Raval. Un barrio estigmatizado y que se ha visto azotado por la
crisis como pocos. A varios de sus vecinos la lotería de Navidad les cambió la
vida para siempre. Des del pasado 22 de diciembre, el establecimiento nº25 de
Barcelona se ha convertido en un lugar masificado de peregrinación para todos
aquellos que quieren compartir la alegría de sus vecinos, y probar suerte de
cara a la próxima ocasión. El Raval acepta con la humildad que le caracteriza
el aluvión de cámaras. Y es que por una vez son sinónimo de felicidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario